Jan Eskymo Welzl: el Comeosos

 

271e429358_71111050_o2-1Aventurero, explorador, cazador y narrador, Jan Eskymo Welzl fue el cacique de esquimales, un apasionado amante de las frías y difíciles tierras del norte. Veamos qué sorpresa nos tiene este aventurero checo… y por qué le llamaban “el Comeosos”.

Jan Welzl nació un 15 de agosto de año 1868 en la localidad morava de Zábřeh na Moravě. Muy joven empezó su inquietud por viajar y a los 16 años empezó a “acumular millas”… caminando. Viajó a pie a la austrohúngara Viena y a Génova. Incluso llegó a cruzar enteramente los Balcanes.

Aventuras de envergadura eran las que atraían al joven Jan. Luego de una breve parada en Záhřeb, lo esperaron tres años complicados y, al parecer, no demasiado agradables. Jan debió hacer el servicio militar obligatorio, experiencia que describió luego como los años más difíciles de su vida.

De alguna manera, las circunstancias lo llevaron al hoy puerto alemán de Hamburgo, donde se desempeñó casi como hombre multiuso: Fue fogonero, maquinista y ayudante de cocina en un buque de vapor de ultramar. Y luego, por casualidad, terminó en la construcción del ferrocarril Transiberiano y en la ciudad de Irkutsk.

Pues bien, Welzl no solo era dado a la aventura, sino que además, consecuentemente con ello, tenía un corazón libre, un alma de ave en vuelo. Soñaba con la libertad del espíritu y tuvo allí una idea interesante que marcaría su vida: resolvió atravesar Siberia hasta el Océano Ártico.

¿Impresionantes sus oficios múltiples en el puerto? Pues bien, en una de las islas de Nueva Siberia cazaba osos, vendía pieles e incluso trabajaba como hábil artesano. Con una jauría de perros llevaba el correo y mercancía en el Ártico… no parece nada fácil considerando las temperaturas bajísimas y las condiciones de vida que seguramente habían. En este ámbito nórdico gozaba de gran estima y en 1903 fue elegido, nada más y nada menos, como cacique y juez supremo. Su nombre se hizo célebre por aquellas latitudes blancas y llegaron a llamarlo “Arctic Bismarck”. Los esquimales nativos lo llamaban Moojok Ojaak (El Comeosos).

En la primera mitad de la segunda década del siglo XX, Jan naufragó con su buque Seven Sisters en el Océano Pacífico. Por suerte, salvó su vida, pero las autoridades norteamericanas lo devolvieron a Europa; allí no era “El Comeosos”, sino apenas un extranjero indocumentado. Así, luego de más de treinta años, apareció en 1928 en el lugar de su nacimiento – Zábřeh. Y como no gustaba de la inactividad, quiso aprovechar las experiencias vividas para contarlas. Jan, con la colaboración de los redactores del Periódico Popular escribió libros que le dieron gran fama.

Welzl amaba aquellos lugares fríos que fueron su hogar y no pudo evitar querer volver. Testarudo y perseverante, como buen hombre de coraje y aventura, emprendió un nuevo viaje al norte, pero terminó en la frontera de Canadá y Estados Unidos, en Dawson, donde vivió hasta el final de su vida. Allí trabajó en el invento del Perpetuum mobile.

Jan Eskymo Welzl partió a otros mundos, de donde jamás volvería, excepto como el recuerdo de un hombre valeroso y audaz. Murió en Dawson con ocho décadas de vida el 19 de septiembre de 1948. En su ciudad natal Zábřeh, donde fue nombrado ciudadano de honor, se realiza cada año un festival de los bufones “Welzlování”. En la ciudad se encuentra también su estatua que le rinde homenaje, e incluso su museo.

Autor: Rafael Rincón – Urdaneta Zerpa

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Fuente consultada: Czech.cz