San Juan Nepomuceno, uno de los checos más conocidos en el mundo (Vía Radio Praga)

 

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Jan Nepomucký

Además de la rica cerveza, la República Checa también dio al mundo católico al santo San Juan Nepomuceno. ¿Cómo nació su culto y cómo se ha extendido en el mundo? A estas dos preguntas les dará una respuesta la nueva edición de los Legados del Pasado – Testimonios del Presente.

Con mirada devota, vestido con manto canónigo y un crucifijo en sus manos, San Juan Nepomuceno es uno de los checos más conocidos en el mundo. Lo podemos encontrar tanto en un puente del campo checo como en una catedral de México, una iglesia de Colombia o una capilla de Filipinas. La fama de este mártir se divulgó en varios países de Europa para después conquistar el continente americano y las islas de Asia del Sur. Pero ¿quien era realmente San Juan Nepomuceno?

Para contestar esta pregunta hay que distinguir entre San Juan Nepomuceno, el personaje legendario y Juan de Pomuk (Jan z Pomuka), personaje real que vivió en Praga del siglo XIV, explica el historiador Vít Vlnas.

“De hecho existen varios Nepomucenos. Tenemos a Juan Nepomuceno, el gran santo barroco creado en el siglo XVII y XVIII como mártir ideal, como el santo perfecto del catolicismo barroco. Y luego tenemos el personaje histórico que está relacionado con el santo sólo parcialmente. Se trata de Juan de Pomuk, el vicario general del arzobispo Juan de Jenštejn en Praga.

Este hombre, según lo poco que sabemos de su vida, era funcionario leal del arzobispo y murió por haber confirmado la elección de nuevo abad del monasterio de Kladruby contra la voluntad del entonces rey de Bohemia Wenceslao IV y no por haber guardado el secreto de la confesión como nos cuenta la leyenda“.

El secreto de la confesión es un punto crucial en la leyenda de la cual surgió el gran culto de San Juan Nepomuceno.

Se cuenta que Juan Nepomuceno era confesor de la esposa del rey Wenceslao IV, la piadosa reina Juana de Bavaria. Wenceslao, hijo de padre célebre, Carlos IV, fue frecuentemente descrito como hombre vilano, feroz y además celoso. Un día pidió a San Juan Nepomuceno, según cuenta la leyenda, que le revele las confesiones de la reina Juana.

El cura se negó a hacerlo, decidido a proteger el secreto de confesión. Sin miedo proclamó ante el monarca que la ley de Dios está por encima de la ley de los más altos reyes. Wenceslao, furioso, llamó a sus guardias y pidió torturar cruelmente a Juan a fin de hacerle cambiar de actitud. Bajo terribles torturas Juan no cedió y guardó el secreto de la reina. Al no conseguir lo que quería, el rey dio orden de arrojar a Juan al río Moldava desde el Puente de Carlos. Un cuerpo aparece días más tarde en las aguas del río. Según cuentan los cronistas, a su alrededor brillaban luces o estrellas. Estas indicaron que el cuerpo pertenecía a Juan Nepomuceno.
Según afirma Vít Vlnas, esta leyenda aparece muchos años después de la muerte del personaje real, Juan de Pomuk quien fue asesinado en 1393.

”La leyenda sobre el secreto de confesión aparece mucho más tarde, en la segunda mitad del siglo XV y hasta ahora su origen no se ha explicado de manera satisfactoria“, dice el historiador.

Aunque ignoramos cómo surgió la leyenda, sabemos que el culto a San Juan Nepomuceno no fue creado de manera artificial por los Jesuitas para combatir el fuerte símbolo del protestantismo checo Juan Hus, como a veces fue proclamado, confirma Vít Vlnas:

“La leyenda es realmente más antigua y sus fundamentos son más profundos. Sin embargo, es la época barroca y el empeño de la comunidad católica patriota checa en la beatificación y la canonización de San Juan Nepomuceno que propician el surgimiento del gran personaje legendario barroco”.

El gran impulso para la canonización de Nepomuceno fue el hallazgo de lo que se creía entonces la lengua incorrupta del santo. Esto ocurrió en el momento de su beatificación, explica Jan Royt, de la Facultad Teológica de la Universidad Carolina:

“La beatificación tuvo lugar en Praga en 1721. Para la ocasión fueron construidos grandes arcos de gloria y también fue examinada la tumba de San Juan. En la tumba fue encontrado un tipo de materia suave que fue calificada como lengua del santo. En el año 1729, después de otras investigaciones, porque el proceso fue muy complicado, San Juan Nepomuceno fue canonizado”.

La importancia del culto de San Juan Nepomuceno crece enormemente en el siglo XVIII. En 1731 la orden de los Jesuitas escoge a este mártir como su segundo patrono y poco a poco extiende su culto a ultramar. Entre los países donde se hizo muy popular el culto de este santo destaca México. Allí muchas iglesias fueron dedicadas a San Juan Nepomuceno, en muchas más se puede hallar su estatua o retrato.

Cerca de la península de Baja California en México se encuentra una isla que lleva el nombre San Juan Nepomuceno y que cuenta con puerto propio y hermosas playas arenosas.

San Juan Nepomuceno es también uno de los santos patronos del Reino de Bohemia. Su majestuoso túmulo hecho de plata situado en la catedral más importante del país, San Vito de Praga, recuerda a los visitantes la época barroca en la cual su culto llegó a ser el más importante en Bohemia.

Nepomuceno es considerado patrono de la buena fama, patrono de confesores y de los estudiantes. Por su muerte relacionada con el agua se venera como patrono de navegantes y protector contra las inundaciones. Sus estatuas las podemos encontrar no sólo en los puentes sino también en lugares peligrosos y en las orillas de ríos y lagos.

Sus atributos más comunes, además del ancla o el nenúfar, son la palmera y el crucifijo. Y al ver un santo con cinco estrellas arriba de su cabeza, no cabe duda alguna. Está usted mirando a San Juan Nepomuceno, uno de los checos más famosos del mundo.

Autor: Anna Královcová

Publicado originalmente en Radio Praga el 10 de noviembre de 2012